¿Qué piensan los hombres sobre la infertilidad?

Casi siempre cuando hablamos de infertilidad lo hacemos desde la perspectiva de la mujer, pero la infertilidad también es cosa de hombres. Culturalmente la infertilidad masculina se ha asociado a la virilidad, convirtiéndola en un tema tabú.

“Uno ha escuchado casos de mujeres que no pueden quedar embarazadas pero entre los hombres no hablamos de eso, como que uno nunca piensa en eso, uno asume que es sano y que todo está bien… si algo estuviera mal no creo que sería algo que hablaría con mis amigos'' dice Sergio de 36 años.

“Después de pasar por un tratamiento de fertilidad uno empieza a conocer muchos casos que anteriormente ni por la cabeza se te pasaban… a raíz de que estábamos intentando buscar embarazo y no podíamos, se dio la opción de que yo podía ser el infértil en la pareja, antes nunca pensé en eso” comenta Felipe de 38 años.


Culturalmente sabemos que la infertilidad es emocionalmente difícil para la mujer e independiente del origen de la infertilidad (masculina, femenina o las dos) la mujer suele ser quién debe exponerse a procedimientos incómodos o dolorosos. Pero aunque los hombres no son siempre quienes sufren físicamente todas estas situaciones, ellos también pasan por procesos estresantes y abrumadores. Empezando por lo incómodo que puede llegar a ser la toma del espermiograma. “Muy incómodo, era raro entrar a un laboratorio a hacer eso, te sientes presionado, que de pronto alguien está detrás de la puerta viendo. Si me hubieran dado la opción habría preferido hacerlo en la casa”. cuenta Felipe cuando tuvo que tomar por primera vez la muestra para un espermiograma.


Las relaciones sexuales programadas es otro elemento que afecta emocional y físicamente a las parejas, y en particular a los hombres. Las relaciones sexuales dejan de ser por placer y se convierten en un deber perdiéndose la intimidad y el disfrute.

“Yo pensaba que no me afectaba, que estaba siempre listo, pero había días que estaba cansado, que por el trabajo no tenía tiempo o que por el mismo estrés que teníamos no fluía” cuenta Andrés de 41 años.

Para Sergio también era estresante “mi esposa traba de hacerlo un plan, que fuera lo más espontáneo posible, pero yo igual sentía la presión porque sabía que ella lo que esperaba era quedar embarazada, era difícil a veces disfrutarlo por eso.”


Desde el punto de vista emocional, los hombres rara vez tienen espacios para expresar sus emociones y cuándo lo hacen, no suelen hacerlo de la misma manera que las mujeres. Cuando una pareja atraviesa un diagnóstico de infertilidad es común que los hombres sientan que tienen que ocultar sus emociones para ser fuertes para su pareja. Así lo sintió Andrés cuando él y su esposa tuvieron que pasar por un tratamiento de fertilidad, para él la prioridad era el estado emocional de su esposa:

“para mí lo más importante era ella, si ella estaba mal yo tenía que darle la fuerza y la tranquilidad que todo iba a estar bien, no quería que además se tuviera que preocupar por mi”.

Dentro de las cosas que los hombres mencionan como lo más difícil, es ver a su pareja emocionalmente afectada durante el proceso de búsqueda de embarazo o de un tratamiento de fertilidad. Así lo comenta Sergio “lo más difícil para mí era verla a ella mal cada vez que le venía la regla, ella trataba de ocultarlo pero yo sabía que no se estaba sintiendo bien”. En el caso de Felipe los medicamentos que le administraban a su esposa le generaban muchos síntomas y esto repercutía en su estado emocional “es estresante saber que a tu pareja le están haciendo exámenes, que la están inyectando… lo que le ponían a ella le generaba muchos cambios hormonales, mal genio, desespero y molestias físicas, me sentía mal que ella tuviera que pasar por eso y yo no, uno al principio intenta manejar estas cosas y tratar de entender, pero es difícil.”


Uno de los mayores retos para un hombre es el de identificar su rol en estos procesos, porque al no ser el sujeto principal sobre quien se realizan los procedimientos, su función es la de acompañar y apoyar; una misión sumamente importante y valiosa que permite que el hombre se sienta parte de la solución, que se sienta empoderado y que sienta útil. Para Felipe era fundamental poder acompañar a su esposa a todas las citas médicas y exámenes “el poder estar y tener el tiempo de acompañarla a todo, el poder estar ahí, para mi era bonito saber que ella sentía que tenía un apoyo, que éramos los dos los que estábamos pasando por esto”. En el caso de Andrés su rol era el de darle seguridad y optimismo a su esposa “ella se ponía muy nerviosa cada vez que teníamos una cita o un examen, pero si yo estaba a su lado se sentía tranquila, la hacía reír con cosas tontas y eso le quitaba la atención sobre el estrés y la preocupación.”


En este tipo de situaciones, es inevitable que la relación de pareja no atraviese por cambios y momentos de crisis. En el caso de Felipe, él y su pareja pasaron por momentos difíciles cuando pensaron incluso en acabar la relación “en algunos momentos era muy estresante, ver que no funcionaba y que había que volver a empezar. En un momento hasta pensamos en separarnos, pero al final todo lo que vivimos nos acercó mucho más y el lazo se unió mucho más.” Comúnmente también ocurre que el centro de la relación se vuelve la infertilidad y se olvidan del resto de ámbitos en los que se desarrolla la pareja, “llegó el punto en el que sólo hablábamos de eso, mi esposa no podía pensar en nada más y un tiempo dejamos de hacer muchas cosas que nos gustaba hacer juntos por todo el estrés del proceso” comenta Andrés. Ver que otras parejas de amigos y familiares anuncian estar embarazados también se vuelve una fuente de conflicto y frustración, como fue en el caso de Sergio y su pareja.

“era duro cuando sabíamos de amigos que se habían embarazado porque llevaban buscando mucho menos tiempo que nosotros.”

Buscar ayuda profesional o de amigos y familiares puede hacer una diferencia en la forma como una pareja afronte un tratamiento de infertilidad. Sin embargo, para los hombres no siempre es fácil hacerlo y en ocasiones prefieren evitarlo porque es incómodo y tensionante. Para quienes no se sienten cómodos con la ayuda convencional (psicoterapia, grupos de apoyo, etc), es necesario buscar actividades que les permita desestresarse, como por ejemplo, practicar algún deporte, jugar videojuegos, socializar con amigos, entre otros.

Para Andrés y su pareja esto fue fundamental “hay que seguir la vida, viajar, seguir haciendo lo que a uno le gusta, eso fue lo que a nosotros más nos ayudó para darnos cuenta que nuestra vida no era sólo tener un hijo, que nuestra familia de sólo los dos era igual de increíble con o sin un hijo”. En cuanto a Felipe y su esposa estar conectados en el momento presente les ayudó a sobrepasar los momentos difíciles de su relación “hay que tener mucha paciencia, pensar en el presente, tratar de pensar siempre en positivo y hacer una alianza de pareja y entender que el problema no es de uno sino de los dos.”


Existe desconocimiento sobre la infertilidad masculina, muchas veces ni los hombres mismos saben sobre las causas que pueden producirla. Si los hombres conocieran los factores de riesgo prevenibles que afectan su fertilidad podrían realizar cambios en su estilo de vida antes de llegar el momento de buscar un hijo. Necesitamos abrir espacios para hablar sobre la infertilidad masculina y sobre el rol del hombre en la infertilidad femenina. Démosle relevancia y visibilidad a lo que piensan y sienten los hombres sobre la infertilidad, ellos también son parte del proceso.



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